Sí, es imprescindible, y para nosotros no es negociable. La razón es simple: hemos visto descarrilar demasiados proyectos por falta de un marco previo. Todas las marcas que hemos lanzado en China han pasado por esta etapa, incluidas las que creían tener ya la respuesta. De ese grupo, alrededor de un tercio llegaba convencido de querer una cosa y se marchaba con un plan distinto, y fue ese plan el que se sostuvo. Los otros dos tercios vieron confirmadas sus intuiciones, con las dependencias en orden, un presupuesto realista y el cumplimiento normativo resuelto antes de convertirse en un obstáculo.
Si otra agencia le propone saltarse la fase estratégica y lanzarse directamente a la producción, en el fondo le está pidiendo que acepte una apuesta: la de que su caso se parezca al último proyecto que esa agencia entregó. A veces sale bien. La mayoría de las veces acaba en varios meses de trabajo que hay que rehacer antes de que nadie se dé cuenta.